El Parque Nacional del
Río Abiseo (PNRA) tiene un área
de 274,520 hectáreas es parte integrante del
Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas
por el Estado y fue creado para proteger, con carácter
intangible, los recursos naturales de flora y fauna
silvestre, las bellezas paisajísticas, proteger
la cuenca hidrográfica del río Abiseo,
conservar sus recursos culturales, particularmente
el complejo arqueológico del Gran Pajatén
y promover la investigación científica.
A pesar de los numerosos estudios realizados, el Parque
Nacional del Río Abiseo aún encierra
muchos misterios a ser develados en los bosques de
neblina que cobijan una de las zonas con excepcional
diversidad de plantas y especies animales.
Existen hallazgos que demuestran
que la zona del PNRA fue habitada por cerca de 10,000
años; en ocupaciones sucesivas particularmente
por los que nos heredaron el Gran Pajatén que
justificaron que la UNESCO, reconociera el Parque
Nacional del Río Abiseo como Patrimonio Cultural
de la Humanidad el 14 de diciembre de 1990. Posteriormente
el 12 Diciembre de 1992 fue incorporado a la lista
de los sitios de Patrimonio Natural de la Humanidad.
Es decir un Sitio de Patrimonio Mundial Mixto, calificación
que solo lo ostentan 14 áreas a nivel mundial
y 4 a nivel de Latinoamérica, dos de los cuales
incluido el Abiseo se encuentran en el Perú.
El Parque Nacional del Río
Abiseo es una de las Áreas Naturales Protegidas
de mayor riqueza biológica del Perú,
que además contiene restos de ocupación
precolombina de incalculable valor científico.
La presencia en el Parque de numerosos y excepcionales
restos arqueológicos, dentro de una vasta área
boscosa, es sólo comparable en Latinoamérica
con el Parque Nacional y Sitio de Patrimonio Mundial
de Tikal en Guatemala.
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En
el siglo XIX, durante el periplo del investigador Alemán
Alexander Von Humbolt, por la localidad de Chiclayo,
encontró el cuero de un primate totalmente desconocido
por la ciencia, por lo que lo denominó como Mono
Coliamarillo, para luego perderse en el tiempo, siendo
redescubierto un siglo más tarde.
Las
primeras investigaciones científicas sobre flora
realizadas en el Parque fueron hechas hace 83 años
por el botánico alemán, Augusto Weberbahuer
(1920) quien describe el grupo arqueológico de
Los Paredones, La Playa, y llega a hacer un bosquejo
de una cámara funeraria semejante a Los Pinchudos,
a esta cámara la ubica muy cerca al sitio arqueológico
de La Playa en la margen izquierda del río Montecristo
(Weberbauer, 1920). En 1980 se publican los primeros trabajos acerca
de la presencia del Mono Choro de Cola Amarilla, pero
también se reporta la presencia de importantes
sitios como Los Pinchudos y Las Papayas (Leo y Ortiz
1980) del mono choro de cola amarilla (Lagothrix flavicauda). |